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Machismo vs feminismo: Una aclaración necesaria

Actualizado: 17 feb 2025

Antes de empezar a hablar de violencia de género o violencia machista, me gustaría aclarar la definición de algunos términos según el diccionario de la Real Academia Española (RAE). Habitualmente mucha gente confunde dichos términos, o, mejor dicho, confunde la definición de dichos términos.


Nos referimos a machismo y feminismo.

  • Machismo segĆŗn la RAE: ActitudĀ deĀ prepotenciaĀ deĀ losĀ varonesĀ respectoĀ deĀ lasĀ mujeres. FormaĀ deĀ discriminaciónĀ sexistaĀ caracterizadaĀ porĀ laĀ prevalenciaĀ delĀ varón

  • Feminismo segĆŗn la RAE: PrincipioĀ deĀ igualdadĀ deĀ derechosĀ deĀ laĀ mujerĀ yĀ elĀ hombre.


Lo que quiero decir es que, igual que todo el mundo sabe que el machismo implica una superioridad del gƩnero masculino frente al femenino, mucha gente piensa que el feminismo pretende una superioridad de lo femenino lo cual no es cierto. Mientras el machista quiere imponerse a la mujer y someterla, la mujer feminista busca la igualdad entre ambos gƩneros.


Por esa razón me considero feminista, ya que no defiendo la superioridad de ningún género sobre otro, sino la igualdad y la justicia.


Me he encontrado con mucha gente, hombres y mujeres que, claramente desconocen estas definiciones y tiene mucho sentido ya que la lógica nos dice que si el machismo pretende una cosa, el feminismo pretenderÔ lo contrario y, como podéis ver, eso no es así. Esto nos lleva a la conclusión de que el término estÔ mal establecido ya que en lugar de feminismo debería llamarse igualitarismo.


En cualquier caso, lo que hay es lo que hay y no podemos cambiarlo, por eso, es importante enseñar a todo el mundo la verdadera definición del término.

Dicho esto, ya podemos empezar a hablar con propiedad de quƩ supone ser feminista y los valores que esto implica.


Ser feminista es, como hemos dicho, creer en la igualdad de ambos gĆ©neros y en la justicia social que esto conlleva. Sin mĆ”s, sin exageraciones ni estĆŗpidas pretensiones de hacer que el hombre ā€œpagueā€ por lo que ha hecho a lo largo de la historia sometiendo a la mujer, dominĆ”ndola e infravalorĆ”ndola. Como si todos los hombres de la actualidad tuvieran que expiar el pecado del machismo.


”Qué importante es la educación! La de las madres y padres y la de los colegios. Lo esencial para acabar con el machismo y todo lo que conlleva de injusticia social o laboral e incluso, en ocasiones, de violencia de género, es educar a los niños y niñas, futuros hombres y mujeres, en la igualdad de ambos géneros sin que ninguno prevalezca sobre el otro en términos absolutos.


Claramente, diferencias siempre habrÔ ya que la fuerza que tiene un hombre, por lo general, no la tiene la mujer, la mayoría de las veces por cuestión de tamaño. Un hombre no gestarÔ nunca, ni parirÔ hijos, ni amamantarÔ, pero estas son diferencias que tienen que ver con lo biológico y con nada mÔs. Por lo demÔs, nada impide que en el ejercicio intelectual ambos géneros sean considerados exactamente igual porque lo son, mÔs allÔ de las diferencias interpersonales que, por supuesto las hay.

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