la culpa y la vergüenza
- Ma Eugenia Blanco
- 30 sept
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 2 oct
La culpa y la vergüenza son dos emociones que no sirven para nada y nos hacen mucho daño. A mi modo de ver, son completamente inútiles pero, desgraciadamente, inevitables.
En un principio, ambas son defensas de tu mente para evitar creer lo que te está pasando.
Pero vamos a ver que nos dice la RAE que significan estas dos "joyitas" que tanto perturban la mente humana:
CULPA: Acción u omisión que provoca un sentimiento de responsabilidad por un daño causado.
VERGÜENZA: Turbación del ánimo ocasionada por la conciencia de alguna falta cometida, o por alguna acción deshonrosa y humillante.
Según esto, nos sentimos culpables cuando pensamos que somos responsables de algo que ha causado un daño y, es ese sentido de la responsabilidad, el pensar que he hecho algo malo, lo que me hace avergonzarme.
La culpa y la vergüenza paralizan y no permiten avanzar.
Generalmente, una mujer que ha sufrido abuso, no tiene bastante con eso sino que encima después siente vergüenza como si, de alguna manera, se lo hubiera buscado ella. Esto hace que le resulte tan difícil contar lo que le ha pasado y, en consecuencia, que, al no contarlo, no se permita sanar y tarde más tiempo en recuperarse.
Si aún no te ves capaz de hablar de tu experiencia con nadie, puedes empezar escribiendo un diario en el que expreses tus sentimientos, emociones y pensamientos. Volcar todo sobre el papel te aliviará y te ayudará a dar el paso de compartirlo si hasta ahora no lo has hecho.
Toda mujer que ha sido víctima de algún tipo de violencia necesita apoyo emocional para poder reconstruir su autoestima y retomar su vida plenamente.
Cuando una mujer escucha el testimonio de otras mujeres que han pasado por situaciones similares, se da cuenta de que el ciclo de maltrato es bastante común en casi todos los casos y empieza a disminuir la culpa que tanto paraliza.
Al desprenderse de la culpa, que es una losa, el ánimo comienza a mejorar y, en ese momento, la recuperación ya ha empezado, es solo cuestión de tiempo.
Pero, ¿cómo hacerlo? Pide ayuda profesional, busca una terapeuta que sea especialista en trauma y establece con ella metas alcanzables, pequeños pasos que te permitan avanzar.
Conviértete en un ejemplo para otras mujeres. Comparte tu experiencia y transfórmate en inspiración.
Recuerda que el camino hacia la recuperación y el empoderamiento es un proceso continuo. No estas sola. Somos muchas las que estamos dispuestas a ayudarte a reconstruir tu vida.
Es crucial que tanto las instituciones como la sociedad en general continúen trabajando para ofrecer un entorno seguro y de apoyo, donde las mujeres puedan prosperar y vivir libres de violencia.





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